Las preferencias de notificaciones se abren desde la mensajería, que es donde suenan: entrá al menú de tu usuario y elegí Preferencias de notificaciones.
Son tuyas, no del negocio. Cada persona configura las suyas y lo que elijas no le cambia nada a tus compañeros.
Por eso no están en Configuraciones: esa pantalla tiene los ajustes que aplican a todo el negocio, y esto es una preferencia de tu propia pantalla.
La lista muestra un bloque por teléfono, con el nombre que le pusiste y la app a la que pertenece. Solo aparecen los teléfonos a los que vos tenés acceso: si te asignaron dos números, configurás esos dos.
Por cada teléfono hay dos cosas para prender o apagar, y son independientes:
- Reproducir sonido — suena un aviso cuando entra un mensaje en ese teléfono.
- Mostrar mensaje emergente — aparece una notificación con el detalle del mensaje.
Podés dejar el emergente sin sonido (útil si compartís escritorio), o solo el sonido sin que aparezca el texto en pantalla (útil si atendés con gente mirando).
Cuando apagás los dos en un teléfono, ese bloque queda marcado con la etiqueta Silenciado, para que se vea de un vistazo cuál dejaste callado.
Los cambios se guardan al instante. No hay botón de guardar acá: tocás el interruptor y ya está.
Suena y aparece el cartel
Arriba de la lista hay dos botones de acciones rápidas que aplican a todos tus teléfonos de una:
- Activar todo — prende el sonido y el emergente en todos.
- Silenciar todo — apaga los dos en todos.
Es lo práctico para una reunión o para el fin de semana: silenciás todo y después volvés a activar, sin ir teléfono por teléfono.
Silenciar no significa quedarte a ciegas. Aunque apagues todo:
- Los contadores de mensajes nuevos siguen apareciendo.
- El selector de números sigue avisando visualmente en cuál hay actividad.
- Los mensajes llegan igual: lo único que cambia es si te avisan con sonido o con un cartel.
Silenciar es una preferencia de tu pantalla, no del negocio. Nadie deja de recibir mensajes porque vos silencies tu panel.