Un bot es un asistente automático con IA que conversa con tus clientes por WhatsApp en nombre del negocio.
Lo configurás vos: le decís cómo se tiene que presentar, qué tono usar, qué información puede manejar y en qué momentos pasarle el caso a una persona del equipo.
El bot no reemplaza a tu equipo, lo complementa. Atiende lo repetitivo y lo de rutina, y deja para las personas lo que necesita criterio humano.
Un cliente, el bot y el equipo
Un bot suma cuando se cumple alguna de estas situaciones:
- Recibís muchas consultas repetidas: horarios, dirección, formas de pago, stock. Un bot las contesta al instante sin saturar al equipo.
- Atendés fuera de horario: si entran mensajes a la madrugada o el fin de semana, el bot da una primera respuesta y deja la conversación encarrilada para cuando vuelve el equipo.
- Querés clasificar antes de pasar al humano: el bot pregunta lo básico ("¿es venta o reclamo?", "¿qué producto?") y deriva al sector correcto.
- Tenés agenda con reservas: el bot puede mostrar horarios disponibles y confirmar un turno sin intervención humana.
Las dos piezas tienen lugar en una buena operación:
- El bot es rápido, no se cansa, contesta exactamente lo que le dijiste, y no tiene horario. Es perfecto para lo previsible.
- La persona entiende matices, improvisa, lee el contexto emocional y resuelve casos raros. Es indispensable para lo importante.
El mejor diseño combina los dos: el bot filtra y responde lo simple, y reserva el tiempo del equipo para lo que realmente lo necesita.
Configurás reglas claras para que el bot derive al equipo en estos casos:
- Cuando no sabe la respuesta (en lugar de inventar).
- Cuando el cliente lo pide explícitamente ("quiero hablar con una persona").
- Cuando detecta enojo, queja fuerte o un tema delicado.
- Cuando el caso requiere autorización o una decisión comercial.
Al derivar, la conversación queda visible en la bandeja de tu equipo con todo el contexto del intercambio previo con el bot.