Tu business empieza con un Dueño: la persona que registró la cuenta.
El Dueño ve todo, configura todo y paga todo. A medida que tu equipo crece, sumás empleados para repartir la atención.
Un empleado recién invitado no puede hacer nada por sí solo: entra sin acceso a ninguna parte del panel. Para que empiece a trabajar tenés que asignarle un rol con permisos. Recién ahí puede responder conversaciones, gestionar plantillas o lo que ese rol le habilite — y nada más que eso.
La diferencia principal:
- Dueño: acceso total, sin filtro por permisos. Único que puede modificar la suscripción y invitar empleados nuevos.
- Empleado: solo ve y hace lo que su rol permite. Puede tener acceso completo o muy acotado, según cómo lo configures.
El alcance de cada empleado se define por el rol que le asignás —y por los permisos que ese rol tiene habilitados— y por los números de teléfono a los que está vinculado.
Esos dos, combinados, resuelven qué módulos del panel ve y qué conversaciones aparecen en su bandeja.
Un empleado de atención al cliente, por ejemplo, tiene permisos sobre mensajería, plantillas y respuestas rápidas, y está asignado a uno o dos números.
Uno de marketing podría tener acceso a plantillas y anuncios, pero nada de mensajería.
Visualizalo como un árbol: el Dueño arriba, varios empleados debajo, y cada empleado conectado a los números que atiende.
Un mismo número puede tener varios empleados (turnos, rotación) y un mismo empleado puede atender varios números (multi-tarea).
El Dueño arriba, el equipo abajo
Cuando un mensaje entra a un número, lo ven todos los empleados asignados a ese número.