Un rol es un paquete de permisos.
Decide qué módulos del panel ve un miembro y qué acciones puede hacer dentro de cada uno.
Un miembro puede tener uno o varios roles a la vez. Cuando tiene más de uno, sus permisos se suman: accede a todo lo que cualquiera de sus roles le habilite.
Así que combinás capacidades de dos formas: asignándole varios roles que ya existen, o creando un rol propio que junte todos los permisos que necesitás.
Pensalo así: el rol decide lo que aparece en el menú lateral del miembro y los botones que puede tocar.
Es el primer filtro de seguridad, antes incluso de mirar qué números de WhatsApp tiene asignados.
Atiende chats y ve contactos
Tu cuenta arranca con dos roles predeterminados, que los trae Dizeg:
- Superadmin: tiene todos los permisos y queda en manos del dueño. No se puede editar ni eliminar.
- Mensajero: lo justo para atender chats (mensajes, etiquetas, lista negra, respuestas rápidas y la ficha del cliente). Se lo asignás a quien atiende y listo.
A Mensajero le podés cambiar los permisos, pero no renombrarlo ni borrarlo. Más detalle en Roles predeterminados.
Para el resto, armás un rol por cada tipo de puesto —por ejemplo "Ventas" o "Administrador"— y le das exactamente los permisos que ese puesto necesita.
Los permisos disponibles dependen de los módulos contratados. Si tu plan no incluye Bots, sus permisos no aparecen al armar un rol.
Cuando contratás un módulo nuevo, sus permisos se vuelven visibles automáticamente.
El dueño del negocio siempre puede crear, editar y eliminar roles.
Cualquier otro miembro necesita el permiso de gestión de roles dentro de su propio rol — un permiso "meta", típicamente reservado para perfiles de Administrador.
Si un miembro intenta entrar al panel de Roles sin permiso, la opción ni siquiera aparece en su menú lateral.